Existen muchas situaciones que de manera brusca, inesperada, y sorpresiva pueden modificar nuestra forma de vida.

Cuando estas circunstancias se traducen en condiciones negativas para la propia salud o la de un ser querido, generan una gran carga emocional que nos altera y desequilibra.

Este momento suele dividirse de manera empírica en distintos períodos, cuya duración depende particularmente de cada caso, de la evolución del enfermo al episodio agudo, de la conciencia de realidad de la enfermedad, de la explicación y contención del paciente y de su grupo más allegado.

Existe un primer período, que podríamos llamar de shock, en el que se produce el cuadro agudo de la enfermedad. De manera repentina uno se encuentra ante una situación que compromete nuestra vida o la de un ser querido y, sin querer, entramos en un camino de internaciones, posibles operaciones, terapias intensivas, estudios traumáticos e informes médicos, a veces poco entendibles para una persona no médica. Es en este momento cuando la posibilidad de pérdida de vida centraliza nuestras angustias y atención.

Si el paciente supera esta primera instancia, se entra en el segundo período, que podría denominarse de estabilización. El paciente ya ha superado la instancia aguda, se halla clínicamente estable y pasa de terapia a una habitación común. También en esta etapa comienzan a evidenciarse las secuelas que ha dejado el primer período, tanto orgánicas como psicoemocionales, y que afectan al paciente y a su entorno.

En este momento nos alejamos de los temores de la "pérdida de vida", pero comienzan las expectativas de la rehabilitación. ¿Cómo seguir adelante para superar ciertas limitaciones? ¿Cómo reinsertarnos a la vida íntima, familiar y sociolaboral?

Al plantearnos estas interrogantes comienza el tercer período que podría designarse de rehabilitación.

Es aquí donde Clínica Alcla, a través de su gente, que incluye desde el personal administrativo hasta un equipo multidisciplinario integrado por médicos, fisiatras, especialistas, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, psicólogos, nutricionistas y enfermeros, comienza su acción tratando de brindar al enfermo y a su grupo familiar los elementos necesarios para lograr, de la mejor manera posible, la reinserción a la que se ha hecho referencia.

Es también aquí donde debemos tener claridad para enfrentarnos a un proceso generalmente lento, progresivo, a veces con intercurrencias, y donde también por momentos domina la ansiedad de la familia y del propio paciente para lograr "todo lo mas rápido" estando en contra de conceptos científicos claramente conocidos.

El paciente y su entorno tienen que conocer las secuelas, sabiendo que muchas de ellas pueden superarse. Además deben tener en cuenta que van a incorporar enseñanzas y técnicas brindadas por un equipo multidisciplinario cuyo principal fin es hacer más fáciles todas estas circunstancias, apoyándolos para lograr la mejor y más adecuada reinserción a la vida diaria.

Una característica diferencial de Clínica Alcla es la de haber logrado conformar un grupo de trabajo cuyo concepto básico es el del sentido humanitario y que se muestra, de manera constante, afectuoso y comprometido ante la adversidad del paciente y la de sus seres queridos quienes se hallan directamente afectados.

Muchas de las secuelas que nos deja una enfermedad pueden ser superadas con el tiempo, simplemente relacionadas a un mejoramiento orgánico naturalmente evolutivo. La forma de acompañar esta evolución, con afecto, compromiso, idoneidad y dedicación es nuestro permanente desafío.


Dr. Gustavo Barbalace
Director Médico